EL ORÍGEN DE LA OBESIDAD INFANTIL

El origen de la obesidad infantil

Es peculiar que la mayoría de nosotros sabemos que, como sociedad, tenemos un grave problema de salud como lo es la obesidad, pero más grave aún, la obesidad infantil. Sabemos que existe, sabemos que está creciendo alarmantemente, pero… sabemos exactamente de dónde proviene ¿Qué la origina?…

Entre la diversidad de factores que contribuyen a la etiología de la obesidad están los genéticos, los ambientales, los nutricios y la actividad física, entre otros. Todos ellos pueden contribuir, de una u otra manera, al desequilibrio entre la ingesta energética y el gasto de energía que favorece la acumulación de grasa. Sin embargo, aún se desconocen muchos de los mecanismos a través de los cuales actúan estos factores y esto es lo que lo vuelve una enfermedad sumamente compleja de entender y también de tratar.

A través de los años se han planteado muchas hipótesis para explicar porqué algunas personas se vuelven obesas en tanto que otras se mantienen delgadas, y porqué es tan difícil para el ex obeso mantener la baja de peso con tantos trabajos lograda.

El hecho de que ninguna teoría aislada explique por completo todas las manifestaciones de la obesidad, o se aplique de manera uniforme a todos los individuos, subraya la naturaleza compleja de este trastorno.

Las teorías que sugieren desequilibrios en el ingreso de energía generalmente están relacionados con factores que influyen en el hambre y el apetito o la saciedad. Las teorías que relacionan los desequilibrios con el consumo de energía tienen que ver principalmente con el efecto termogénico del alimento, la actividad física y la tasa metabólica de reposo. También están las teorías que relacionan este exceso de grasa corporal con la pérdida del balance entre el consumo de energía y el gasto de la misma. La herencia y el ambiente influyen tanto en el ingreso como en el egreso de energía.

Cada vez se acumula más evidencia sobre la función de la carga genética en el desarrollo de la obesidad. Si bien es cierto que es difícil diferenciar entre la herencia genética y la llamada herencia ambiental –es decir, entre las características propias de los individuos y lo aprendido- la evidencia indica que en algunas familias se llega a dar la susceptibilidad de la obesidad (“ambiente obesiogénico”).

Por medio de un estudio realizado en los años cincuenta, se encontró que mientras la descendencia de una pareja con peso adecuado tiene tan sólo entre 7 y 14 % de probabilidades de padecer obesidad, la cifra aumenta a 40 y 80%, respectivamente, cuando uno o ambos progenitores son obesos. No obstante, se ha observado la misma tendencia del peso corporal tanto en hijos biológicos como en hijos adoptivos de personas obesas. La interpretación que se da a estos hechos es que los modelos de comportamiento de los padres –o herencia social- también desempeñan un papel importante en la génesis de la obesidad.

Sin embargo y a pesar de que muchos se empeñan en culpar a sus padres sobre su “herencia genética” que los predispone a la obesidad, hallazgos recientes sugieren que los genes confieren la susceptibilidad a la obesidad pero NO son la causa real de la misma.

Como se pueden dar cuenta el ir indagando acerca del origen de esta compleja enfermedad es lo mismo fascinante como intrigante y esto que hemos platicado es sólo una parte de los múltiples factores que tendremos que seguir revisando… pero eso lo seguiremos revisando en nuestra siguiente emisión

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