Psic. Margarita Guerra Paredes.

Para nadie es extraño que los mexicanos tenemos una cultura muy apegada a los alimentos y las emociones. Si hay algo para festejar, pues se organiza una comida con la familia o los amigos. La alegría de un logro se festeja con comida y la tristeza?…

Desde niños nos enseñan a contentarnos/tranquilizarnos con un dulce después de una caída o cuando un niño llora desconsolado porque se va mamá o se perdió alguno juguete, etc. Y a esto cabe agregar que por lo regular las comidas que se ofrecen para “consolar” (distraer de la emoción que genera el malestar) son dulces, galletas, chocolates, no ofrecen zanahorias o trocitos de manzana.

Y entonces el mensaje es: Cuando estés triste, enojado o frustrado, come algo dulce o algo con harina, eso te “hará” sentir mejor.

Finalmente lo que se hace es evitar vivir la emoción que toca vivir.
No está mal llorar de tristeza o de frustración. Ninguna emoción llega para quedarse, ni la alegría, ni la tristeza ni el enojo o el miedo. Cada emoción tiene un mensaje que toca descubrir, pero si nos distraemos con comida no lograremos descubrirlo y volveremos a experimentar esa emoción.

No llenes con comida el hueco que te genera la carencia de cariño, de reconocimiento o la falta de habilidad para reconocer el enojo y manejarlo asertivamente (decir lo que no quieres en tu vida, defenderte, etc). El vacío que deja una tristeza o la impotencia si se cubren comiendo, entonces no es de extrañar que ese vacío realmente no se cubra, solo se disfraza y en poco tiempo otra vez lo sientes y vuelves a comer, generando de esta manera obesidad y lo que llaman comer por “ansiedad”, que con frecuencia está relacionada con emociones que no sabes “digerir”.
Y tú… de que tienes hambre?… de afecto, de verdad, de libertad, de reconocimiento
TAREA:
Aparta una libreta o varias hojas limpias que tengas siempre a la mano. En esta libreta vas a escribir: 1.- La hora en que quieres comer algo. 2.- Lo que se te antojo comer. 3.- La emoción que está presente (desesperación, miedo, enojo, etc.) y 4.- Algún evento o situación significativa que hayas vivido horas antes.
EJEMPLO: Lunes 8 de Enero 11:00am quiero comer galletas, me siento ansiosa y ayer discutí con mi mamá.
Esta tarea no se trata de dejar de comer lo que se te antoja. Solo de registrar durante una semana, tus antojos y revisar si hay alguna relación con emociones y eventos vividos. Terminada esta tarea. Lee lo que escribiste y observa si hay algo que descubres que no sabías de ti y responde ¿Qué quieres hacer con esa información?.

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