Hace tiempo encontré esta reflexión que el día de hoy te comparto, es una hermosa y amorosa invitación que te sugiero te hagas a ti misma. Léelo… a solas y en voz alta… y muchas veces.
Regálate este escrito.

YO NO TE QUIERO A DIETA…
Stephany Capetillo

Te quiero tranquila, deseo que dejes de cargar el mundo sobre tus hombros y que dejes de premiarte como un perro, con comida…

Deseo que dejes de poner a todo mundo encima tuyo, así sean tus padres, tus hijos, tus amigos o tus jefes…

Que dejes de comerte lo que sobra para que no vaya a la basura, poniendo a tu cuerpo como un contenedor de desperdicios…

Deseo que cuando tengas prisa y te ofrezcan agrandar tu combo por 10 pesos, les digas ¡NO!

Necesito que entiendas que no podrás cambiar el mundo, ayudar a todos los que te necesitan y estar para los que te aman si no empiezas a cuidarte…

Necesito que te AMES como amas a todos los demás, que te vuelvas tu principal prioridad y que no te trates como opción.
Que dejes de posponer el salón de belleza, de ofrecerte a tomar la foto para no salir en ella, y huir de ese instrumento de tortura llamado báscula…

Necesito que dejes de pensar en “comer por compromiso” o “porque te lo regalaron…”

Yo te quiero tanto chulada, que podría sentarme a oírte en un parque, en una banca, y ni el café me haría falta…

Yo no te quiero a dieta, ni delgada, ni loca de fitness. Te quiero sana, te quiero guapa, te quiero así divina pero con las ganas de hacer las paces contigo misma, con esa mujer que ya se dejó el cabello desatendido y no recuerda cuándo fue la última vez que estrenó algo…

Porque pararte frente al espejo a ponerte linda no te hace menos mamá, menos tía, menos abuela, menos mujer, menos menos esposa o profesional…

Porque mientes al decir que nadie te mira, ¡Te miras tú!

Tú, tu primer, verdadero y leal amor,
Tú, tu juez más dura,
Tú, tu gran saboteadora,
Tú, quien no se perdona,
Tú la persona más importante en tu vida…

Yo quiero que este día dediques un momento a hacer algo para TI, una buena lectura, un proyecto, algo que hayas postergado por creer que no lo mereces o no tienes tiempo. Te invito a dejar de llenar con comida el silencio, a sacar lo dulce y confrontar lo amargo, a observar tu interior, a perdonarte, y vas a ver, te lo prometo, que la palabra perdón cuando viene de una para consigo misma te saca 2 kilos al menos…

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