LA LEALTAD Y SU FUNCIÓN.

Consteladora Danitza Covarrubias.

La lealtad es el mecanismo por el cual nos aseguramos de pertenecer a cierto grupo social.
El primer grupo por el que incluso damos la vida por pertenecer es nuestra familia de origen. Posteriormente nos vamos enfrentando a otros grupos como la familia extensa, los amigos, la escuela, el trabajo, adoptando más creencias, e incluso enfrentándonos a el enfrentamiento interno de una creencia de un grupo contra otra creencia de otro, sintiéndonos conflictuados entre varios principios de los que ya no sabemos a cuáles ser leales, y amenazan nuestra pertenencia a un grupo u otro.
Por ejemplo si para poder andar entre los primos debemos hacer travesuras que nos prohíben nuestros padres. ¿A quién debo ser leal?
Entre amigos generalmente adoptamos su sistema de creencias y valores voluntariamente para poder “encajar” y “ser parte” de la bola de amigos. Por ejemplo, desde los mismos retos que se imponen a manera de juego: si quieres ser de la bola tienes que fumar, o ir a decirle a un compañero tal frase, etc. Después en la escuela y el trabajo nos alineamos al sistema de creencia y valores para poder lograr el objetivo, ya sea de lograr un grado escolar, o de lograr ganar un sueldo que nos permita sobrevivir. Creencias que muchas veces se encuentran en el ideario de la institución, o muchas otras van implícitas en la manera de actuar, como por ejemplo la manera de vestir, de hablar, la manera de priorizar la familia o el trabajo, etc.
Más o menos sin darnos cuenta de pronto somos leales a varios principios a los cuales ni siquiera sabemos si estamos o no de acuerdo, pero los seguimos por “sobrevivencia” y para adaptarnos, para pertenecer.
Más aún, el grupo del que menos nos cuestionamos o revisamos el sistema de creencias o valores y al que somos más leal, es al de nuestra familia.
Tal vez la mayoría de creencias que adoptamos y a los que somos leales, son inconscientes, aprendidos y hechos vida desde niños, pero que en muchas ocasiones también, son un obstáculo para poder desarrollarnos. Lo que nos dicen nuestros padres, se convierte en la voz interna que dicta lo que es correcto o incorrecto, voz a la que somos leal. “No debes compartir tus cosas porque te las pueden maltratar y cuestan dinero” o por el contrario “debes compartir tus cosas y ser generoso” que de adulto nos repercute en la pareja y con los amigos. Creencias como “solo son ricos quienes se aprovechan de los pobres” , incluso que de adulto no le permiten a la persona elegir la abundancia personal, pues inconscientemente deciden no convertirse en personas “aprovechadas de los pobres”.
Más aún, las historias que se repiten, especialmente en la línea del género propio, suele ser también una historia a la que probablemente guardemos una lealtad invisible, y para poder ser una más de mis mujeres, o un hombre más de mis hombres, repetimos la historia. Por ejemplo si todas las mujeres tienen muchos hijos, entonces creemos que debemos hacer lo mismo para pertenecer. Incluso, podemos elegir un estilo de vida poco sano por lealtad a nuestra familia, para ser como ellos, para ser parte, tal como una manera de comer, que aunque busquemos de adultos modificar, no lo logramos por lealtad a las costumbres familiares.
Muchas veces también, de pequeños, hacemos promesas a nuestra familia en el fondo del alma que quedan como una cadena de lealtad que ni siquiera recordamos. Por ejemplo si vemos que nuestro padre está enfermo y le prometemos que le cuidaremos, y después no hacemos nuestra vida, no aceptamos un trabajo en otro estado a pesar de ser una excelente oportunidad por no alejarnos y cumplir esa promesa por lealtad.
Y si ponemos atención, podemos observar cuando una persona no sigue normas familiares y se convierte en “la oveja negra”, como es tratado, señalado, y la dificultad de permanecer leal a las propias creencias. En muchos casos las ovejas negras terminan por retomar las creencias de la familia, o por alejarse de la convivencia del grupo, y se paga un precio muy alto: la exclusión. Por ejemplo, si en una familia muy católica un integrante de la familia se embaraza antes del matrimonio, y después no le invitan a reuniones familiares.

¿Has en algún momento sido excluido por algún grupo de amigos o por tu familia por no ser leal a sus valores o creencias?
¿Has excluído a alguien por no seguir las normas “acordadas”?
¿Recuerdas alguna promesa en silencio hecha en la infancia a alguien en tu familia? o a algún amigo?
¿Te has sometido a normas de las cuales te sientes desleal contigo mismo o con tu familia por sobrevivencia?

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