Psic. Margarita S. Guerra Paredes

Creo que por lo que tenemos que empezar es por tener claro ¿Para qué son las tareas? Las tareas no solo tienen como objetivo reforzar los conocimientos adquiridos en el transcurso de la mañana, también ayuda a los niños a generar una rutina que reforzará valores como: Orden, responsabilidad, disciplina, organización, genera hábitos de estudio e incrementa los lapsos de atención y concentración, así como incrementa el control que el niño tiene sobre su cuerpo. La tarea ayudará a REFORZAR dichos valores, pues en las actividades diarias de la casa ya se realizan (poner su ropa sucia en su lugar, acomodar sus zapatos, poner su mochila en su lugar, levantar su plato cuando come, etc) y cuando están en la escuela también lo hacen (cuando meten el libro en el que trabajaron para sacar en él que trabajarán, cuando piden permiso para ir al baño, cuando limpian de basura su lugar, cuando toman materiales y los regresan a su lugar, etc.). ¿Te gustaría que tu hijo fuera más disciplinado, organizado, responsable y tooodo lo demás? Pues entonces NO LE HAGAS SU TAREA. Hay varias razones por las que una mamá termina haciendo la tarea de su hijo.- Se desespera y para “terminar” rápido prefiere hacerla ella, así ya no “batalla”.- Al ser un hijo reflejo de los padres, no puede permitir que su hijo entregue una tarea “así de fea” (planas de niños de tres años) porque “Que va a decir la maestra?”. Son madres que buscan dar una apariencia de perfección y les cuesta trabajo lidiar con las “imperfecciones” de sus hijos. No los aceptan como son y buscan la manera de justificarlos hacia los demás y con frecuencia en casa hay una lluvia de críticas por la no aceptación.- Le recuerda su época de estudiante y cómo disfrutaba tanto hacer los trabajos, pues se engolosina haciendo los trabajos manuales, las planas, los dibujos, los mapas, etc.- Por sobreprotección… “pobrecito”, la palabra pobrecito la piensa constantemente, le parece un abuso la cantidad de tarea o la dificultad de la tarea o el sufrimiento de su hijo frente a las responsabilidades (las que sean) y pues para no “verlo sufrir”, le hace gran parte de la tarea.No importa cuál sea TU razón, lo que importa es que la hagas consciente y que trabajes en cambiarla, pues independiente de lo noble de tu razón o lo superficial de tu razón, ESTAS PERJUDICANDOLO y casi estoy segura de que no es lo que buscas para tu hijo. La ayuda va a variar de acuerdo a la edad: De 4 a 7 años (aproximadamente) Necesitan de un acompañamiento DIRECTO (constante), es decir desde que inician hasta que terminan. Porque sus lapsos de atención son débiles, su control corporal es pobre (se quieren levantar de la mesa de trabajo constantemente) Por lo que se les debe ayudar a enfocarse, concentrarse y trabajar por lapsos de tiempo de 15 a 20 minutos. Después un receso de 10 minutos y continuar si no terminaron. De 7 a 10 años (aproximadamente) Es importante que tengan un acompañamiento INDIRECTO, significa que puedes estar cerca de tu hij@ leyendo o doblando ropa o escribiendo un documento. El punto es que tu peque debe sentir que ya no eres TAN necesaria y que tu peque cada vez puede realizar más tareas con menos supervisión. En caso de que se distraiga o quiera platicarte algo, tu podrás enfocarlo a su tarea y postergar la plática para el tiempo de descanso. Podrá trabajar por lapsos de 30-40 minutos y podrá tener descansos de 15 minutos, que le servirán para tomar agua, ir al baño, jugar un poco, etc. De los 11 años en adelante, te corresponde SUPERVISAR, es decir, al iniciar a hacer la tarea te dice de qué materias va a trabajar y cuáles actividades y cuando diga que terminó, te corresponde supervisar si realizó lo que tenía pendiente.

¿COMO SUPERVISAR Y CÓMO APOYAR CUANDO HACE LA TAREA?
La supervisión es una actividad básica para lograr objetivos con los peques. Es probable que tu peque ya haya aprendido las ventajas de mentir cuando al llegar de la escuela le preguntas ¿Tienes tarea? Y él dice NO. No importa si tu hijo está en pre-escolar, primaria o secundaria, siempre será muy útil que tengas a la mano el número telefónico de mínimo dos de sus compañeros (los más estudiosos) y con previa autorización del niño y de la mamá, llamar una o dos veces por semana para verificar tarea. Como tu hij@ no sabe cuándo se te va a ocurrir hablar para rectificar la tarea… pues seguramente preferirá caminar derecho y decirte lo que tiene de tarea. Si tu hij@ es honest@ con la tarea que tiene, entonces la labor es más sencilla, pues solo tienes que supervisar que hizo lo que le dejaron. En la medida en que los chicos se sienten supervisados, tienen menos tentación de mentir o de faltar con las tareas. La supervisión es una tarea que te implicará trabajo, pero finalmente el resultado es relajante, porque sabrás que tu hijo está aprendiendo a cumplir con sus obligaciones de forma responsable y honesta. Ahora es te invito a que reflexiones….
¿DE QUIEN ES LA RESPONSABILIDAD DE LA TAREA? Si tu respuesta es “De mi hijo”… felicidades… Aunque es tu hijo y tú eres responsable de él, es importante que tu peque sienta que esa es su responsabilidad. No lograrás que tu peque lo sienta así, si manejas dobles mensajes, como decirle que es su responsabilidad, pero lo que haces es: Ser tú la angustiada-preocupada-ansiosa por que NO ha hecho la tarea (él percibirá que es un FAVOR que te hace y buscará la manera de evadirlo, pues es aburrido.- Cuándo empieza una tarea y lo ves cansado y/o aburrido, tu terminas dicha tarea para que el descanse o para que quede bonita.- Después de explicarle un trabajo o tarea, terminas haciéndolo tú. Si a la pregunta ¿De quién es la responsabilidad de la tarea? Tu respuesta es: “Mia”… es probable que ya tengas la respuesta de las batallas campales a la hora de hacer la tarea. Los chicos perciben este mensaje y no es atractivo tener que “ayudarle a Mamá con sus obligaciones”, así que se escabullen con pececitos y terminas muy molesta y frustrada.Si estas clara de que la responsabilidad de la tarea es de tu hijo…. Entonces no te angusties, es él que faltará a su deber, a su obligación, a su responsabilidad y tendrá que lidiar con las consecuencias con su maestra.Te sugiero que pongas una hora determinada para iniciar y una hora aproximada para terminar, si en ese lapso de tiempo no terminó la tarea, le dices que su oportunidad para cumplir con sus obligaciones ha terminado, levantas cuadernos, libros, y en casa tendrá tal vez la consecuencia de no salir a jugar, o no ver su programa favorito o no jugar en el “play”, y en la escuela tendrá consecuencias con su maestra… Si aplicas esto, es muy probable que aproveche su tiempo cuando corresponda hacer la tarea y de esta manera serás congruente cuando le dices que es SU tarea y cuando no te angustias por que no la realizó.
ANTES DE SENTARSE A HACER LA TAREA
– Es importante que le ayudes a pensar en las cosas que puede necesitar, hazle preguntas, no le des las respuestas. Ejemplo: Si vas a trabajar con matemáticas ¿Qué vas a necesitar? Y si le faltan cosas por considerar, hazle más preguntas ¿Con qué vas a borrar?, ¿Necesitas medir?, etc. – Platica con anticipación, la consecuencia favorable de terminar su tarea en el tiempo acordado por los dos y la consecuencia negativa en caso contrario. También anticípale que levantarás sus cuadernos cuando su tiempo de hacer la tarea haya terminado. Claro que esta regla podrá variar en casos de exceso de tarea y que a pesar de haber estado trabajando el tiempo acordado, éste no haya sido suficiente.- Disminuir distractores como T.V. celular, etc.- Acuerden la hora de iniciar a hacer la tarea y la hora en que terminará. (Si no estás en casa, puedes con una llamada recordarle que hora de iniciar y cuando llegas a casa sino ha terminado y sabes que estuvo en otras actividades pues guardas libros y cuadernos).- NO CALIFIQUES su tarea como “horrible, malhecha”, etc. Eso solo desgastará tu relación con tu peque. Sólo supervisa que la haya hecho. La calidad o lo correcto le corresponde a la maestra y puedes hablarlo con ella para que ella aplique consecuencias y tú la respaldes, pero no al contrario, porque los niños viven como injusto que les arranques la hoja o les borres para mejorar la calidad (de hecho es una agresión) y esa NO ES TU LABOR, incluso hay niños que le argumentan a la mamá, “mi maestra no dice nada” y tienen razón. Cómo mamás podemos revisar la calidad de otras actividades realizadas en casa pero no lo realizado en la escuela o para la escuela. Esto solo generará fricciones y resistencia al momento de hacer la tarea. Es importante que memorices esta frase: “ES MAS IMPORTANTE TU RELACION CON TU HIJO, QUE LA CALIDAD DE SU TAREA”. No desgastes tu relación corrigiéndole y pidiéndole que la repita.Si deseas que tu hijo reflexione acerca de la calidad de su trabajo puedes preguntarle ¿Crees que diste tu mejor esfuerzo? Y si de forma cínica te responde SI, entonces podrás mostrarle otros trabajos en dónde la calidad es mejor y podrás decirle que no estás de acuerdo con él. Y si te dice de forma franca y abierta que no hizo su mejor esfuerzo, puedes entablar una plática en la que lo invites a mejorarla, sin forzarlo o revisar que es lo que lo está llevando a hacerlo sin esforzarse y entonces tendrás más elementos para conocer a tu hijo y buscar la manera de motivarlo para mejorar, teniendo siempre en la cabeza “ES MAS IMPORTANTE TU RELACION CON TU HIJO, QUE LA CALIDAD DE SU TAREA”, no desgastes tu relación. Si los trabajos poco esmerados continúan y la maestra no tiene tiempo de apoyar en esto, puedes hacer un trato con él, en el que a mayor calidad en sus tareas tú puedes ofrecerle algo al final de la semana. En fin es buscar la forma de convencerlo de hacerlo, sin generar fricción.
¿CUANDO PEDIR AYUDA?-Cuando el momento de hacer la tarea empieza a ser cada vez más estresante y desgastante para ti como mamá y para tu peque.-Tu paciencia cada vez es menos, aunque cada mamá tiene su nivel de paciencia y tolerancia diferente y eso no está bien ni está mal, es sólo que cada mamá es diferente.
La forma en que manifiestas tu desesperación y cansancio, es cada vez más violenta física y/o emocionalmente. De tal forma que la culpa te rebasa y te sientes cada vez más frustrada y sin herramientas para ayudar a tu hijo.
Si se distrae con facilidad, le acabas de dar una instrucción y va a empezar a realizarla cuando te platica de algo o necesita ir al baño o le da sed y cuando regresa no recuerda nada de lo que le pediste. (Lapsos de atención de menos de cinco minutos).
Le cuesta trabajo permanecer sentado realizando una actividad por más de diez minutos. Con frecuencia se está moviendo y antes de terminar necesita pararse por cualquier cosa.
Lo que aprendió el día de hoy, es muy probable que no lo recuerde mañana y se lo tengas que explicar de nuevo como si no lo hubiera visto.
Su conducta ha cambiado y se ha vuelto irritable, agresivo y/o huraño (Se aísla).
Frente a cualquiera de estas opciones es importante que busques apoyo, tal vez sea suficiente que alguien más lo apoye para realizar las tareas, tal vez necesitas un psicólogo infantil o un pedagogo que evalúe la situación y te ayude a resolverla. Lo mas importante es tu relación con tu hijo NO LA DESGASTES.

ES IMPORTANTE QUE SEPAS:-
No tiene la culpa tu hijo. Tu hijo no está teniendo estas conductas de forma voluntaria, lo que le pides que haga es superior a él (ella). No lo hace para molestarte o por flojera. No significa que tu hijo tiene retraso o su nivel de inteligencia es bajo. Con frecuencia los problemas de déficit de atención, hiperactividad o lagunas en el aprendizaje, no tienen nada que ver con el coeficiente intelectual del peque.
Necesitar ayuda de un profesionista no te convierte en una mala madre ni en poco capaz.- Esta situación tiene solución y puede mejorar.
¿QUE PUEDE TENER MI HIJO?
Con frecuencia lo que sucede es que hay un nivel de inmadurez a nivel neurológico que impide que la atención sea continua o por periodos largos, también puede generar la hiperactividad y puede generar lagunas de conocimientos que impiden que los procesos de aprendizaje se den de forma sencilla. La madurez neurológica se logra mediante actividades diarias o juegos que ayudan a que esto se genere y en ocasiones se necesita el apoyo del medicamento neurológico.
¿Y SI NECESITA MEDICAMENTOS?
Desgraciadamente los medicamentos neurológicos están rodeados de una nube grande de mitos que impiden que los padres de familia autoricen su uso y deciden quedarse solo con el apoyo del pedagogo o del psicólogo y esto complica y retrasa los resultados positivos, por lo tanto incrementa la posibilidad de que los padres y el niños se frustren por la inversión económica, de tiempo y de esfuerzo con pocos resultados y mucha presión de la escuela. Los padres de familia suelen negarse al medicamento por algunos “Y SIS”… Y SI… se hace adicto al medicamento.… Y SI… no vuelve a ser el mismo…Y SI … se convierte en un vegetal, sin moverse en una esquina babeando.….Y SI… Le afecta al cerebro o algún otro órgano.Todos estos son MITOS… no realidades. Cuando un profesional de la salud administra un medicamento neurológico y le da el seguimiento adecuado, no tiene porque suceder nada de lo anteriormente expuesto. Dar seguimiento significa que los padres se sientan en confianza de llamarle al neurólogo e informarle de las reacciones que está teniendo con el medicamento para que este valore la posibilidad de incrementar o disminuir dosis, porque cada niños tiene su tolerancia y reacciones al medicamento, habrá niños que con la mitad de dosis que otros niños sea suficiente, pero esto se ira calibrando con el día a día y el contacto con el neurólogo. Generalmente el medicamento NO es de por vida, superada la situación se va disminuyendo la dosis hasta quitarlo, aunque si hay casos en los que el medico recomienda tomarlo por toda la vida, no son la mayoría. Si te parece opción, puedes intentarlo con homeopatía, solo vigila no invertirle mucho tiempo sin ver resultados, (cuando mucho dos meses).
¿QUE PASA SI NO LO ATIENDES?
El paso del tiempo NO resuelve este tipo de problemas, al contrario los incrementa, tal vez lo que tiene tu hijo es déficit de atención y cuando estas situaciones no se atienden se convierten en problemas de conducta, pues el niño tiene sus propios métodos para compensar y si en el salón de clase no logra llamar la atención por sus participaciones brillantes, buscará llamar la atención molestando a sus compañeros. De esta manera se asegura tener atención y librarse unos momentos de estar en el salón cuando lo sacan castigado. Es preferible ser el vago que ser el tonto del salón.Las lagunas de conocimientos y habilidades que se generan con el paso del tiempo solo le confirman al chico que el estudio NO es para él y en la primera oportunidad desiste de continuar estudiando. (Generalmente en secundaria).

CONCLUSION: La hora de hacer la tarea NO tiene que ser sufrimiento ni para ti ni para tu hijo. Busca alternativas que te ayuden a que tu relación con él no se vea afectada y que tu hijo no deteste la hora de hacer la tarea. Vigila mucho no sobreproteger a tu hij@ prestándole más ayuda de la que en realidad necesita.

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