Psic. Heriberto Membrila Benavides.

“Espera lo inesperado”.

De repente te enteras que falleció alguien muy importante y querido por ti…
Acabas de descubrir que tu pareja te es infiel…
Perdiste tu trabajo…
La persona que amas se fue de tu vida sin causa aparente…
Perdiste tu salud de manera inesperada…
Tuviste un accidente grave y tienes miedo…
Fuiste víctima de un asalto o un delito…

Estas experiencias y muchas otras que también son inesperadas, causan una impresión demasiado grande para soportarla en silencio, provocan sentimientos y emociones tan fuertes que si te los guardas van a causarte enfermedades y más sentimientos estresantes como miedo, coraje, ansiedad o vergüenza.

Vivir algo así es sentir una explosión sorpresiva, tal como hace una bomba en la vida real, que destruye de golpe planes, proyectos, relaciones… la vida como la conocías hasta entonces. Una explosión de ese tamaño tiene consecuencias posteriores, su onda expansiva se amplía alrededor afectando lugares cercanos y puede durar varios días, incluso meses o años. En Iroshima y Nagasaki aún están presentes los efectos de aquellas primeras explosiones nucleares.

En las explosiones emocionales ocurre lo mismo, la estabilidad emocional se rompe sorpresivamente y provoca un estado de tensión y miedo inmenso en tu interior, por eso no alcanzas a entender qué está pasando, qué estás sintiendo y qué estás pensando. ¡No lo puedes creer! Y ése es el primer efecto de la explosión. A medida que asimilas lo ocurrido, tus ideas y emociones se mueven rápidamente y sin ningún orden dentro de ti, impidiendo que te puedas enfocar en algo en particular.

Aquí empieza la onda expansiva, el estruendo de la explosión y su nube con forma de hongo atómico se representan en la necesidad de hablar sobre lo ocurrido para entenderlo, la necesidad de que te escuchen te hará buscar personas de tu confianza para hacerles llegar un poco de lo que te ocurre, porque nunca te había ocurrido algo así y aún no lo terminas de creer, así que esa onda expansiva sigue llegando a más personas cercanas, y no todas lo aceptan o están listas para manejar una situación así. Pero hay que dejar que salga todo el efecto de la explosión, de otra manera no se podrá construir algo nuevo en tu interior. Hay que hablar, expresar lo que sientes.

Si no hay personas que te escuchen o no quieres hablar, resulta muy útil escribir y escribir. Este ejercicio te obliga a seleccionar palabras y armar frases para darle forma y tamaño a cada idea, sentimiento o recuerdo que te está inquietando, es decir: Te ayuda a poner orden en el mundo de confusión que gira en tu mente y tu corazón.

¡Pero escribe para ti! Las redes sociales están llenas de ondas expansivas que debieron ser escritas para uno mismo, pero quedan expuestas a la vista de prácticamente todo el mundo. Son el mejor ejemplo de los alcances que puede tener la explosión emocional, y también son un buen indicador de la intensidad de su onda expansiva: textos obsesivos, reclamos, derrotismo, rencor y más derrotismo al principio; con el tiempo, lentamente, se van colando otros temas hasta que aquella experiencia dolorosa se vuelve un recuerdo lejano y un aprendizaje muy personal. Un día, cuando te hayas reconstruido, mirarás hacia atrás y descubrirás que las palabras que soltaste fueron más sentidas que pensadas, y fueron también una excelente vía de escape para la frustración, el coraje y el rencor. Sí. Sí es posible, mejor escribe para ti, después filtrarás lo que quieres dar a conocer y lo que guardas para tu historia particular.

También podrás notar cuando otra persona se acerque a tí expandiendo el eco de su explosión, porque eso es algo que no se puede evitar: Cada quien habla de lo que le interesa, y si es una idea que ocupa mucho espacio y tiempo en sus pensamientos, lo estará mencionando constantemente aunque el tema no venga a colación en la plática. A veces nos toca estar del otro lado, donde hay que prestar atención un momento para que otros ordenen sus ideas dentro de su propia onda expansiva emocional.

“El premio a la virtud, es la virtud”

Por cierto, también podemos vivir una explosión intensa con experiencias más agradables que las anteriores:

Te graduaste de la Universidad…
Conseguiste un excelente empleo…
Esa persona especial te dio el “sí”…
Conseguiste la casa o el auto que deseabas…
Tienes una excelente reunión con la gente que quieres…
Terminaste un proyecto y eso te da mucha satisfacción…

¡También estas vivencias deben tener su onda expansiva! ¡También deben ser contadas a las personas de tu confianza!

Hasta luego.

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