Psic. Heriberto Membrila Benavides.

“El ser humano tiene un típico error: buscar culpables fuera de sí mismo, para cualquier problema. Si acertamos, es nuestra virtud, pero si erramos, seguramente será responsabilidad del otro.”
(lamenteesmaravillosa.com)

¿Tres etapas en la psicoterapia?
Bueno, la verdad es que no todos pasamos por estas etapas. Y si pasamos por ellas, no todos las vivimos igual, pero en términos generales sí son aplicables a la mayoría de las intervenciones en psicoterapia:

PRIMERA ETAPA:

Casi siempre empezamos hablando de cómo es la gente con la que nos relacionamos, y nos damos cuenta que nuestros seres queridos han influido en nuestra historia personal. Muchas de nuestras actitudes, conductas y formas de reaccionar ante el mundo tienen que ver con la manera en que nos relacionábamos en casa mientras íbamos creciendo, como esponjas que absorben todo lo que ocurre en el entorno familiar. Algunas actitudes que entonces funcionaron, tal vez con el tiempo ya no resulten útiles e incluso ahora puede ser un problema seguir reaccionando como lo hacíamos en la infancia o en la adolescencia. Si nos damos cuenta de esto, es hora de cambiar algo en uno mismo.

Principal tentación en esta etapa: Culpar a los demás por habernos criado mal o por habernos “obligado a ser malos”, con frases como “¡Por su culpa soy así!”

SEGUNDA ETAPA:

Actualizar las reacciones a nuestra realidad actual. En esta etapa se descubre el libre albedrío y se trata de encontrar el rumbo hacia el que queremos dirigir nuestra vida, dejando de creer que estamos predestinados a seguir haciendo lo mismo que hicimos en la infancia, la adolescencia o con la pareja. Descubrimos que los demás han hecho lo mejor que han podido y que tienen también sus cualidades únicas y no solo defectos. Básicamente se trata de adueñarnos de nuestra propia historia, nuestras emociones, nuestros errores, nuestros aciertos, nuestra compañía, nuestro quehacer y en general todo lo nuestro sin juzgar si es bueno o malo, para contestar una pregunta: ¿Qué hacer con todo lo que tengo?

Principal tentación en esta etapa: Creer que “ya entendimos” por qué somos así y ya no necesitamos esforzarnos, como si fuera cosa de magia: “Ya entendí por qué soy así, con eso es suficiente para mejorar mi relación conmigo y con los demás”.

TERCERA ETAPA:

Aceptación e integración. Bajando del ladrillo que nos hacía creer que “ya sé todo de mí y por eso entiendo a todos los demás”, estamos listos para ver la vida con agradecimiento y tomar decisiones más realistas, en el sentido de que son decisiones propias que vienen desde el interior. De nuestras propias necesidades y no como reacción a lo que hacen o dejan de hacer otras personas. Para muchos esto puede parecer egoísmo, narcisismo o hedonismo, pero no es así: Cuando estamos conscientes de que todo lo que hacemos es igual de importante que todo lo que hacen los demás, nos colocamos en una posición de aceptación y respeto con nuestro propio yo y con nuestros semejantes, confiamos en uno mismo y en las personas que queremos y dejamos de querer cargar con ellas o que nos carguen a nosotros, empezamos a ir al lado de la gente que queremos como compañía por la vida, no arriba ni abajo sino al lado.

Principal tentación en esta etapa: Aferrarse al gurú o terapeuta sin terminar de confiar en que nunca estaremos solos y podemos avanzar por la vida.

Hasta luego.

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