BERT HELLINGER Y EL ARTE DE AYUDAR.
Psic. Heriberto Membrila Benavides.

“Un hijo que está perdonando está acusando al mismo tiempo a los padres, se está poniendo por encima de ellos y pierde a los padres, su suerte y su felicidad. Todo lo que sucede en cuanto lo puedo aceptar, decir que sí así como fue, se convierte en una fuerza; en cuanto lo rechazo o lo perdono quedo débil, me pongo por encima y la vez quedo pequeño.” Bert Hellinger

Bert Hellinger es un terapeuta sistémico, maestrísimo alemán que aportó a este mundo las “Constelaciones Familiares”, y también se da tiempo para escribir y dar a conocer sus ideas humanistas, en sus libros y reflexiones deja frases sabias y directas acerca de las relaciones, uno de los problemas centrales en nuestra vida.

Y como me gustó mucho la percepción que tiene este hombre acerca de las relaciones humanas, voy a reproducir la introducción de uno de sus escritos (“Los órdenes de la ayuda”), publicado en la página hellinger.com, en este texto habla acerca de la importancia de la ayuda y de lo inevitable que es necesitarnos mutuamente (la base de “Hacer tratos justos”):

“La ayuda como compensación

Como seres humanos dependemos de la ayuda de otros. Solo así nos podemos desarrollar. También necesitamos ayudar a otros. Quien no es necesitado, quien no puede ayudar a otros, se aísla y se atrofia. El ayudar entonces no solo sirve a los otros, sino a nosotros mismos. En regla general la ayuda es recíproca, por ejemplo en una pareja; y se regula según la necesidad de compensación. Quien recibió de otros lo que desea o necesita, quiere retribuir, es decir quiere dar y con este acto compensar la ayuda recibida.

A veces nos sentimos limitados en la compensación, por ejemplo frente a nuestros padres. Lo que ellos nos regalaron es demasiado grande como para poder encontrar una compensación en el dar. A ellos solo podemos darles el reconocimiento por el regalo recibido y el agradecimiento desde el corazón. La compensación solo se logra dando a otros, los cuales a nosotros tampoco nos pueden devolver, pero están dispuestos a pasar lo recibido, por ejemplo a los propios hijos.

Para poder ayudar, primero tenemos que haber recibido y tomado. Solo entonces sentimos la necesidad y la fuerza de ayudar a otros, especialmente cuando esta ayuda nos exige mucho. Esto presupone que aquellos a quienes queremos ayudar y lo que estamos dispuestos y capaces de dar, lo necesiten y quieran recibir. Si no, nuestra ayuda cae en el vacío. En este caso separa en lugar de unir.”

Por si fuera poco, amenazo con reproducir posteriormente otros dos textos de Hellinger acerca del orden: el de la ayuda y el del amor. Espero les gusten sus ideas tanto como a mi, y que además sirvan de motivación para creer que ayudar es un arte posible.

Termino este escrito con una foto de Bert Hellinger y un poema que escribió el año pasado, lo encontré en la página www.gestiondemociones.com:

“Lo mismo
Un airecillo sopla y susurra,
el vendaval golpea bramando.
Pero es el mismo viento,
la misma melodía.

La misma agua
nos sacia y nos ahoga,
nos sostiene y nos sepulta

Lo que vive consume,
se mantiene y destruye,
en el uno como en el otro,
impulsado por la misma fuerza.

Es ella la que cuenta.
Pues entonces ¿A quién sirven las diferencias?

Bert Hellinger

Carta Diciembre 2012”.

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