LOS HIJOS DE PADRES DIVORCIADOS.

LOS HIJOS DE PADRES DIVORCIADOS.
Mtra. Danitza Covarrubias

Una de las preocupaciones que cada vez veo menos en la sociedad es el efecto en los niños cuando los padres se divorcian. Para saber cual es este efecto habría que asomarse en lo que sucede en los padres de esos niños. Y aquí es importante hacer hincapié en que el divorcio puede ser emocional aunque la pareja viva aun como “pareja”.

Lo que generalmente sucede –aunque hay sus excepciones- es que los padres están uno contra el otro. No pueden integrarse el uno al otro. No pueden sumar y conciliar dos maneras de ver y vivir la vida. No pueden respetarse y darse un lugar. Muchas veces hay dolor y rencor. Lo que caracteriza estos eventos es la división, separación, incluso confrontación en las parejas, sea que vivan juntas o aun separadas, sea que haya un divorcio explícito o solo emocional.
Uno de los efectos mas notorios en los hijos de padres divorciados es la dificultad de integrar a papa y mama. Se le es leal expresamente a uno e inconscientemente al otro. Y si tomamos la imagen de que somos ovulo y espermatozoide, somos, como dice Bert Hellinger, nuestros padres. Al no poder integrarlos no podemos integrarnos a nosotros mismos. Estamos en lucha interna constante, y sin saber cual camino seguir, con dificultades para discernir, y en muchas ocasiones perdidos, en contradicción.
Me parece de suma importancia decir que, si deseamos el bienestar de los hijos, un divorcio no nos librará del trabajo interior que es necesario realizar para poder asumir nuestra responsabilidad en lo que en la relación de pareja va o fue mal. Del trabajo personal que se requiere para integrar a la pareja –o al padre/madre de nuestros hijos, para poder amar a nuestros hijos completamente, y que ellos puedan entonces amarse del todo. Y cuando digo completamente me refiero a con la mitad propia y la mitad de su otro progenitor. Con lo que se parece a mi y lo que se le parece al otro. Así, liberamos a nuestros hijos en una parte, si les damos permiso de ser quienes son, de parecerse a nuestro “ex”, y les damos permiso de tomar de uno y otro, amar a uno y otro. Solo así podrán amarse a si mismos.
Y tu, puedes amar y tomar sin culpa de papa y mama?
Les das permiso a tus hijos de parecerse a ambos?

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