AMARRAR Y SOLTAR.

AMARRAR Y SOLTAR

Psic. Heriberto Membrila Benavides.

«Si los amarras se van, si los sueltan se quedan.
¿Qué son?»

¿Ya diste con la respuesta? Pues sí, son los zapatos: si los desamarras te los quitas y se quedan. Si los amarras van contigo a donde vayas.
Pero hoy mi amiga Magui me dio una respuesta mucho mejor para esta adivinanza: Son los maridos, porque si los amarras se van y si los sueltas se quedan. Y llevando esto un poco más allá, la respuesta se amplía a la pareja en general.

Hay personas que en verdad creen ser dueñas de su pareja y casi traen una cuerda en la mano para no dejarla ir más allá de «donde le den permiso». Y se justifican diciendo que no son tan malos (como si ser «malo» sin el «tan» fuera lo normal), que quieren mucho a su pareja y por eso la «cuidan» tanto.
El problema es si esta otra persona de verdad cree que está amarrada a su pareja, que le tiene que pedir permiso hasta para decidir cómo debe portarse, cómo vestirse, a quién ver y a quién no ver, con quién hablar y con quién no. Tal vez llegue a quejarse y a darse cuenta de que esa relación es dañina para su persona, pero no se puede retirar, ni pensar en dejar a quien en nombre del amor le maltrata y le limita la existencia. Pero eso no es amor.

¿Con qué se amarran las parejas? …

Con chantajes, manipulaciones, amenazas, promesas, órdenes, menosprecios, humillaciones, etc. Pero la cadena más fuerte que mantiene unida a una pareja así de tóxica y codependiente es la esperanza de que esa persona (la amarrada o la que amarra) va a hacer feliz a la otra…Que va a cambiar… Que cuando haga lo que la otra quiere todo va a ser felicidad.
Obviamente es una cadena imaginaria, pero al final sirve igual para amarrar y por ende terminará haciendo lo mismo que en la adivinanza: «si los amarras se van…».

¿Quién amarra y quien se deja amarrar? ¿el hombre o la mujer? Aunque culturalmente somos un país machista, el rol de «amarrador» o de «amarrado» lo puede asumir cualquier miembro de la pareja sin importar su sexo o género.

¿Te animas a soltar a tu pareja? ¿A la gente que quieres? Soltar significa cambiar las cuerdas que mencioné en el punto anterior por lazos de confianza, respeto, comunicación y contacto. Conviene primero tender estos lazos hacia tu propia persona, es decir, llevarte bien contigo y después extender eso hacia la gente que quieres. «Si los sueltas se quedan…».

Hasta luego.

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