NO TE MATES DE HAMBRE, NO FUNCIONA!!

NO TE MATES DE HAMBRE, NO FUNCIONA!

Nutriologa Susy Arroyo.

El vox populi nos habla que solo matándote de hambre podrás lograr una figura envidiable. Día con día mis pacientes que llegan por primera vez a la consulta me expresan como han experimentado estas dietas horrorosas y super-restrictivas… lo más interesante, todas y todos terminan comprobando lo siguiente: NO FUNCIONAN.

La dieta por definición, en el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso , es un plan alimentario personalizado, estructurado, pero flexible, encaminado a reducir el aporte energético absoluto de un individuo, atenuar el rendimiento calórico de los alimentos aportados y corregir las anomalías del patrón alimentario.

¿PORQUÉ LAS DIETAS TAN RESTRICTIVAS NO FUNCIONAN?

A continuación planteó los ARGUMENTOS que apoyan que las dietas MODERADAMENTE HIPOCALÓRICAS (moderadamente restrictivas) funcionan mejor en comparación con las demasiado restrictivas.
En mi opinión y la de varias instituciones de salud, estudiosos en la materia y estudios científicos serios, la reducción del aporte calórico debe ser moderada por varias razones:

1. Es efectiva: con un nivel de evidencia del máximo nivel, establece que una dieta que reduzca 500-1.000 kcal la ingesta previa del paciente, consigue reducciones de 0,5-1 kg/semana. De hecho las dietas muy restrictivas no parecen suponer un beneficio importante en el control de las co-morbilidades, al menos en la obesidad asociada a diabetes tipo 2.

2. Permite la reeducación alimentaria del paciente, de por vida. Los pacientes, situados en un contexto ambiental tan favorable a la obesidad como el actual, deben adiestrarse para realizar las elecciones alimentarias más favorables para el control de su enfermedad a largo plazo, es decir debe ser “entrenado” en estrategias prácticas y efectivas para el día a día.

3. Evita los síntomas psicológicos y comportamentales asociados a la restricción alimentaria importante y a la realimentación posterior. Un estudio demostró que durante la restricción alimentaria al 50 % de las necesidades, los voluntarios experimentan drástico aumento de la preocupación por la comida, incremento del hambre, con algún episodio de compulsión alimentaria. El cambio anímico más frecuentemente experimentado fué la depresión seguida de irritabilidad y ansiedad (en 2 individuos se produjeron cuadros psicóticos). Disminuyeron la alerta, concentración, comprensión y capacidad crítica, reducción de actividad física y sensorial, etc…

4. Atenúa la hiperfagia (hambre exacerbada) posterior a la pérdida de peso. La restricción alimentaria severa provoca hambre importante e incluso compulsiones, constituyendo un factor de iniciación conocido de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) en individuos predispuestos.

6. Previene la desnutrición asociada a las dietas excesivamente restrictivas o desequilibradas. Se ha descrito malnutrición proteica secundaria en las dietas muy restrictivas sobre todo en mujeres, lo cual conlleva a disminución de los anticuerpos, fátiga, mala o deficiente autoreparación de tejidos del cuerpo, entre otras secuelas . Es conocido el hecho de que el obeso presenta con frecuencia déficits nutricionales.

7. Atenúa el fenómeno “rebote” al finalizar el período de restricción, en el que se ha demostrado ganancia de peso con incremento del porcentaje de grasa.
Como pueden ahora saber, matarse de hambre en lugar de solucionar el problema de sobrepeso lo empeora aún más. Mejor acércate a un profesional y comienza un plan a la medida de tus necesidades y sin pasar hambres!!!

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