RELACIONES: Tres soluciones sanas.

RELACIONES: 3 SOLUCIONES SANAS

Psic. Heriberto Membrila B.

“Al que no sabe se le enseña,
al que no puede se le ayuda,
pero al que no quiere…
no hay forma de apoyarlo.”
(Refrán popular)

El yin y el yang es el más conocido símbolo de la armonía, es decir, de la ausencia de conflictos:

¿Tienes algún conflicto en tus relaciones personales?

Probablemente sí, en cualquier tipo de relación aparecen los conflictos, no importa si es en el trabajo, en la familia, en la escuela, con los amigos, con la pareja o con cualquier otra gente que tratamos con frecuencia. El conflicto representa un problema que hay que resolver, y de cómo lo resuelvas depende el curso que seguirá esa relación, o si ya no seguirá.

Sin importar cuál es la causa del conflicto con esa persona que ahora roba tanto tiempo de tus pensamientos y que ha logrado meter angustia y hasta ansiedad en tu vida, existen 4 soluciones que puedes tomar, 3 de ellas son sanas y 1 es enfermiza, solamente tú que estás viviendo el conflicto puedes decidir cuál es la que te conviene más tomar:

1. ACEPTAR TOTALMENTE EL CONFLICTO. No es resignarse a que “así te tocó vivir” o a que “esta es tu cruz”, sino entender que por el momento no hay forma de resolver el conflicto y que también te conviene esperar hasta que se den las condiciones para hacer un cambio. Aquí hablo de una espera activa, es decir, no esperar a que ocurra un cambio milagroso para actuar, sino estar preparando las condiciones para hacer un cambio y, sobre todo, no estar renegando todo el tiempo de tu mala suerte y de lo desgraciado o desgraciada que eres por tener que estar junto a Romualda, Godofredo o como se llame esa persona con la que hay un conflicto. Si eres capaz de aceptar el conflicto sin renegar, podrás quitarte un peso de encima y comprender que puedes llevar tu vida normalmente sin convertir a “esa persona” en el centro de tu vida, en la referencia para tomar o no tomar tus decisiones. Es la primera solución sana para reencontrarte.

2. HACER UN CAMBIO EN TI. Normalmente ocurre que las dos partes en conflicto se vuelven rígidas y se llenan de un orgullo que les vuelve inmóviles como rocas, y así se pueden quedar por años, a menos que uno de los dos decida cambiar. También ocurre que “uno” está seguro de tener la razón, o sea que quien debe cambiar es la otra persona. Pero en esta solución no importa tanto quién tenga o no la razón, lo que cuenta es ser capaces de hacer un cambio personal sin que ello implique un cambio en la otra persona (normalmente ocurre, pero no es una regla infalible). Si eres capaz de cambiar tu actitud y tu forma de ver a la otra persona sin que esto sea para forzar un cambio en la otra parte, podrás sentirte más libre y comenzarás a tomar decisiones más acordes al contexto y a la situación en la que te desenvuelves, dejarás de hacerte trampa reaccionando a lo que crees que piensa o va a hacer tu adversario o adversaria. Es la segunda solución sana.

3. DEJAR ESA RELACIÓN. Si ya has probado las dos opciones anteriores, si además se ha buscado el diálogo y el entendimiento pero las dos partes no se llegan a encontrar y por lo mismo no ha sido posible renegociar para construir un nuevo modelo de relación, es sano darla por terminada, ya sea que te alejes de la persona conflictiva o que le dejes ir. Seguir en una relación tóxica te va a convertir en una persona tóxica también. Dejar ir no significa darse por vencido, significa darse cuenta que hay cosas que ya no pueden ser. Esta es la tercera solución sana, aunque también es dolorosa.

4. QUEDARSE PARA PELEAR, RENEGAR Y AGUANTAR A ESA PERSONA… Esta es una solución enfermiza, es decir que no es una solución. Si nadie ha hecho un cambio y tampoco se ha tomado la decisión de aceptar totalmente, entonces la situación seguirá igual entre las dos personas: Peleas, confrontaciones, deseos de anularse, humillaciones, lucha de poder y sobre todo indiferencia y muestras de desinterés, que a fin de cuentas es lo que termina matando cualquier relación.

NUNCA es una solución esperar a que la otra persona cambie. Esperar esto es una fuente inagotable de insatisfacción y de pretextos para que siga vivo el conflicto en lugar de resolverlo y hacerlo desaparecer.

Repito la pregunta: ¿tienes algún conflicto en tus relaciones personales? Casi es seguro que sí, o que hayas tenido alguno en alguna ocasión. Tal vez estas 3 posibles soluciones te den luz y te ayuden a escoger un camino que tarde o temprano te permita dejar atrás esa situación difícil. Sin importar por cuál de estas opciones te inclines, siempre es bueno tener en cuenta una regla básica: Piensa bien antes de decidir. Comenta, habla con gente de tu confianza y si puedes pedir asesoría profesional, será mucho mejor.

¿ESTAS SON TODAS LAS OPCIONES PARA RESOLVER UN CONFLICTO? Afortunadamente no. La imaginación, la creatividad y sobre todo el amor y el interés que las parejas se entregan les pueden permitir encontrar nuevas opciones para negociar su relación y decidir qué quieren hacer de su vida cada uno y de sus vidas en común. ¿Es difícil hacerlo solos y necesitan un mediador? Perfecto, es totalmente válido pedir ayuda profesional.

Hasta luego.

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