MADRES E HIJOS EN CONTINGENCIA

Psic. Margarita S. Guerra Paredes.

Los cambios siempre generan ansiedad en las personas y en los niños, implica abandonar lo conocido, lo cómodo, cambiar la rutina y por lo tanto exige habilidades diferentes.Llevamos más de dos meses trabajando desde casa, apoyando a los niños en clases y tareas y haciendo las labores del hogar (limpieza, comida, etc.) y en muchos casos procurando un espacio pacifico para que el esposo también trabaje desde casa. Es decir. La casa se volvió el único lugar en donde se realizan todas las actividades que antes se realizaban en cuatro o cinco ámbitos.La parte desagradable de esta contingencia es que al generarse un cambio en tantas áreas de tu vida y de la vida de los que te rodean, genera tensión y si aparte le agregamos el temor de infectarnos, nos lleva a tener un enemigo invisible.

La ansiedad en una mamá llega como respuesta a pensamientos de:

LO QUE DEBERÍA PASAR Y NO ESTÁ PASANDO (los niños no quieren hacer tareas, ni conectarse, tu debería haber hecho muchas actividades de casa o trabajo y no las has realizado).

LO QUE ESTÁ PASANDO QUE NO DEBERÍA DE PASAR (hay una amenaza en el exterior… los niños gritan cuando su papá y/o tu están trabajando.

Estos pensamientos generan que el corazón se acelere, el estómago tenga esa sensación extraña y la tolerancia disminuye de forma considerable.

La ansiedad en un niño llega como respuesta a:

– No poder tener las actividades que antes tenía con sus amigos.

– Tener que hacer actividades aburridas en las que no comprende el sentido y no son tan estimulantes como antes.

– Tener miedo del enemigo exterior que puede dañarlo y dañar a su familia y amigos.

-Tener miedo de que mamá se enoje y lo regañe o castigue por cosas que no comprende.

– No tener claridad del final de esta situación y verlo como algo que tal vez vivirá “por siempre”.En los niños hay muchas fantasías que pudieran generarle estrés, aunque también hay muchas situaciones que en realidad está viviendo y no sabe cómo expresar y manejar.

Cuando nuestro cuerpo tiene reacciones fisiológicas por el estrés, es porque se prepara para enfrentar un “peligro” se prepara para correr, por eso el corazón late más rápido y estar en este estado durante mucho tiempo puede generar problemas de digestión, de insomnio y de irritabilidad entre otras.

Hay varias formas de enfrentar el estrés, algunas son:

– Respirar profundo y dejar de pensar en todo lo que “debería o no debería” estar pasando.

– Pensar en cosas agradables, cosas que te ayuden a contactar con la creatividad, la risa, la esperanza, el amor.

– Realizar una actividad intensa físicamente, porque eso le ayudará a tu cuerpo a sacar todas las sustancias que el estrés libera y que tienen que ver con correr. Cuando sacas esa energía, pueden pensar con más claridad, con menos estrés y tus reacciones son de tolerancia y paciencia.Lo ideal es que cada quien descubra SU propia manera de lidiar con el estrés, porque hay cosas que a algunas personas les puede generar tranquilidad y a otras les puede detonar más estrés.

Te sugiero que estando tranquila con tus hijos, piensen en tres cosas que les servirán cuando se sienten estresados, cada quien haga un dibujo que represente cada una de esas actividades y pégalo en donde cada quien pueda verlo para recordar lo que ayuda a estar mejor cuando el enojo, el estrés o el mal humor aparezcan.

“Por una familia en crecimiento y paz”.

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