Psic. Margarita S. Guerra Paredes.

El control de esfínteres es un tema que preocupa a muchas mamás.
En ocasiones hay presiones por parte de la guardería a la que asiste el peque y otras ocasiones se considera al niño la muestra de “ser buena mamá” o que el peque es un chico “avanzado e inteligente”, por lo tanto entre más pequeño deje el pañal, se convierte en trofeo familiar.
Es importante aclarar que este proceso es un proceso particular de cada niñ@ y que nada tiene que ver con tu capacidad como mamá o con la capacidad intelectual de tu peque.
El control de esfínteres es un proceso que requiere madurez neurológica (conexiones cerebro vejiga-intestino) y madurez psico-afectiva. Esta madurez se logra cerca de los dos años o dos años y medio, aunque puede darse antes (año y medio) o después de estas edades. El control de esfínteres es un proceso que inicia entre estas edades y se completa cerca de los seis o siete años, cuando se reducen los accidentes nocturnos o ya han desaparecido.

LA MADUREZ NEUROLÓGICA, depende del desarrollo de cada niño y aunque “No” tiene que ver con el cerebro de forma directa, si tiene que ver con percepción de sensaciones y con conexiones neuronales (neuronas sensitivas y sistema nervioso central), a esto se le llama madurez neurológica y se refiere a esas conexiones que se van generando en el cerebro del peque, conforme realiza nuevas actividades y tiene nuevos retos y registra sensaciones y las asocia a palabras y a emociones.

LA MADUREZ PSICO-AFECTIVA se refiere al ambiente en que el peque se desenvuelve. Se refiere a un ambiente positivo, en el que se siente seguro, amado y con confianza en las personas que son cercanas a él (ella). Es por eso que es muy importante que inicies este proceso con tranquilidad y de forma amorosa, pues una carga emocional negativa, retrasará o impedirá que logre controlar los esfínteres.
A la edad de los dos años están viviendo la edad de los berrinches, (etapa psico-afectiva, según Erikson) es la edad en la que buscan saber qué tanto pueden controlar y los esfínteres son parte de lo que pueden controlar. Si a esto le agregamos que el peque descubre que también puede controlar a sus papás pues será más interesante, por eso es importante que el control de esfínteres no sea algo que le genere tensión a mamá.
Los niños logran controlar sus esfínteres porque logran generar conexiones y tener consciencia de que en el área de la cadera hay sensaciones que antes no percibían y de las que empiezan a darse cuenta, (escurrimientos, olores, sensación de calientito, etc.). De tal manera que de acuerdo a la madurez de cada peque, será el tiempo que les lleve a avisar para ir al baño.
Hay formas de estimular a los peques para que logren este objetivo, pero es importante que tengas claro que es un proceso natural del niño que tú NO puedes (ni debes), violentar o acelerar y en el que tendrás que practicar la paciencia para que no se sienta agredido.
Estas actividades son solo una alternativa que ayudará a generar la percepción de las sensaciones en esta área de su cuerpo. Tómalo como un juego.

ACTIVIDADES PARA SENSIBILIZAR
(ESTIMULACION NEUROLÓGICA)
Si estamos hablando de que el proceso de control de esfínteres es un proceso de maduración y de consciencia. Entonces puedes realizar algunos juegos para ayudarle a tu peque a hacer consciente las sensaciones de la zona de su cadera.
Prepara dos frascos pequeños (pueden ser de mostaza o hasta de Gerber) , una deberá tener agua calientita (que no queme) y otro deberá tener agua fresca (no helada) y prepara también, trozos de tela con textura suave y rasposa. Durante 10 minutos aprox. juega a las adivinanzas y le vas a pasar uno de los frascos por sus nalgas, vientre y piernas. El deberá adivinar si es fría o caliente, puedes iniciar con la tela si deseas. El punto es que con diferentes temperaturas y con diferentes texturas tenga estímulos que le ayuden a hacer consciente esta parte de su cuerpo, de tal manera que facilite el proceso de madurez (conexiones neurológicas). Puedes hacerlo tres veces por semana. Si deseas hacerlo en todo su cuerpo o solo en las partes que te comento puedes aplicar las variaciones que quieras. Estos ejercicios pueden ayudar mucho a los peques que ya tienen cerca de tres años y todavía no avisan ni dan señales de estar percibiendo cuando hacen en su pañal. También sirven para los peques que tienen menos de dos años, aunque es importante que las mamis no generen expectativas muy altas acerca de los resultados.
Con la tela de diferentes texturas puedes jugar a hacerle cosquillas. Y también puedes jugar a que tu peque te ponga las texturas y tú adivines.
Cuando un pequeño con pañal se toca y la mamá le pregunta ¿Estás haciendo pipi? Y el niño contesta afirmativamente, éste será el momento en que el (la), niñ@ están listos para iniciar el entrenamiento.

INICIANDO EL ENTRENAMIENTO
Procura evitar comentarios desagradables acerca del olor de su popo, pues esto en algunos niños les genera vergüenza y comienzas con estreñimiento y resistencia para hacer en el bañito.
Es preferible que te escuche hablar de la sensación agradable de ir al baño y que es algo que todos realizamos. Le pondrás pañal si y solo si….
Tu peque duerme siesta.
En la noche.
Cuando te traslades en carro o camión a algún lugar.
Estando en ese lugar le quitarás el pañal y le pondrás su calzoncito.
– Busca cuentos para pequeños en dónde ir al baño es un proceso que explican de forma divertida y sencilla, con imágenes.
– Felicítalo cuando logre hacer en su bañito, pero no exageres… lo puedes asustar o puede recibir el mensaje de que es muy valioso para ti y entonces corres el riesgo de que empiece a “controlar”te.
– Lo más seguro es que tengas conocimiento de un horario aproximado en el que suele hacer popo, procura prepararte con su cuento y lo que le parezca interesante para llevarlo a su bañito.
– Si después de 10 o 15 min. No ha podido hacer popo, levántalo y vuélvelo a intentar en 10 o 15 min. Mas.
– Si se resiste y empieza a llorar o simplemente negarse para usar su bañito, no lo presiones, dale tiempo y date tiempo, de pensar y generar estrategias que le ayuden a aceptar ir al baño.
– Si después de varios intentos continúa con su negativa… suelta el tema durante unos dos meses y vuelve a iniciar.

Es importante que estés atenta a las señales que tu peque te brinda. Si se toca cuando está haciendo pipi y te avisa, si antes o después de hacer popo te avisa, son señales de que está neurológicamente maduro, pero tal vez todavía no está listo emocionalmente, dale tiempo y ármate de paciencia.
-Si se hace en sus calzones, no lo cambies inmediatamente y no como un castigo, sino como parte del entrenamiento, tener la sensación de mojado y frío recuerda que le ayuda a generar consciencia de esta parte de su cuerpo. (Esta es la razón por la que no recomiendo los pañales entrenadores).
– Procura no mostrarte enojada cuando tenga escurrimientos. Solo cambial@ y hazle saber que lo logrará pronto que no hay problema.
Generalmente los peques logran primero controlar esfínter anal y después el vesical o la vejiga durante el día.
– Será tiempo de quitarle el pañal también durante la noche, cuando durante una semana en las mañanas al despertarse su pañal esté seco.
– Cuando tienen poco tiempo de empezar a avisar, suele suceder que los peques se “medio” mojan su ropa, con frecuencia tiene que ver con el interés que tienen en lo que están realizando, no quieren dejar de jugar , para ellos es una pérdida de tiempo si van al baño, claro que no piensan o no lo verbalizan así, por lo tanto tendrás que estarle recordando que vaya al baño y en caso de negativa insistirle para que vaya “aunque no tenga ganas”, se dará cuenta de que hace mucho pipi y es el momento para que le hagas consciente la sensación de su vejiga vacía y cómo la sentía antes.
– También, puede pasar que no logran descifrar lo que están sintiendo y sólo se quedan paraditos sin hacer nada más, hasta que sale el pipi y se mojan su ropa. Tú podrás identificar estos signos conforme pase el tiempo y las vivencias para que después cuando lo veas parado sin hacer nada, lo invites a ir al baño y si se niega, insistirle y acompañarlo. Cuando vea que hizo pipi, comenzará a traducir esa sensación como la necesidad de ir al baño. Recuerda que es un aprendizaje nuevo y como a todos nos pasa, en un inicio cuando aprendemos algo nuevo, parece que lo aprendimos y fue fácil y nos queda claro, pero de un día para otro podría haber confusión. Es importante que tú estés ahí para ayudarlo y aclararle lo que debe hacer.

FACTORES EMOCIONALES QUE PUEDEN INFLUIR, DIFICULTAR O RETARDAR EL CONTROL DE ESFINTERES

– Presión excesiva para que los niños logren el control de esfínteres antes de los 3 años.
– Verbalizaciones negativas hacia el peque o hacia sus excreciones, puede favorecer la retención o la incontinencia.
-Un entorno familiar tenso y conflictivo
– Presión excesiva por parte de los educadores infantiles dentro del contexto escolar, ya que los educadores infantiles pasan muchas horas con los niños pueden generar estrés al intentar que los niños lo consigan pronto.
– Las características individuales de los niños, niños sensibles que frente a una expresión sobre su falta de control de esfínteres se sienten afectados y se descontrolan con más frecuencia porque lo viven como amenaza y pueden percibir que es un reproche a su conducta y sentirse mal, lo que les crea tensión y dificultad para lograr la meta.

Con relativa frecuencia sucede que después de tener control de esfínteres y avisar sin problema para ir al baño incluso durante la noche, DE REPENTE VUELVE A MOJARSE DURANTE EL DÍA o a ensuciar su ropa de popo y/o mojarse durante la noche. ESTO PUEDE SUCEDER POR

– SITUACIONES NUEVAS… llegada de un miembro nuevo a la familia (nacimiento, adopción, visita, etc.), cambio de escuela, cambio de casa, cambio de maestra.
– Presión familiar y/o escolar en el sentido de comparaciones. También puede suceder que al tener accidentes en casa o en la escuela, las reacciones que pueden tener los compañeros (burlas), el maestro (ridiculiza) o los padres (avergüenzan), complican el proceso de madurez del peque. Esta situación le generará estrés que lo llevará a buscar tanto control que es probable que le genere exactamente lo contrario…falta de control de esfínteres.
– Maestros que entre los dos y los cuatro años se manejen con exceso de limpieza y/o reglas y consecuencias rígidas que generen tensión.
– Situaciones estresantes familiares: Divorcio, fallecimiento de alguien cercano al peque, enfermedad del peque o de alguien cercano, hospitalizaciones, accidentes vividos o presenciados, etc.
– Dificultad para dormir, terrores nocturnos, pesadillas, etc.

CUANDO PEDIR AYUDA
– Si a los tres años no lo ha logrado y ya estimulaste con los ejercicios sugeridos anteriormente, entonces será tiempo de buscar asesoría del médico y/o psicólogo especialista en desarrollo. El médico debe descartar situaciones físicas que puedan estar obstaculizando el logro del control y el psicólogo deberá realizar una historia clínica y revisar su historia de desarrollo y la situación emocional que viven para valorar adecuadamente la situación y poder proporcionar opciones que ayuden a que se genere el control de esfínteres.

Si tú identificas que a partir de una vivencia difícil volvió a mojar su ropa y ya han pasado dos o tres semanas y esta situación continúa, será tiempo de buscar apoyo psicológico. Recuerda que entre menos dejes pasar el tiempo, más fácil será tratar la situación y ayudar a tu peque.

Espero que ahora tengas la información suficiente para iniciar el control de esfínteres con tu peque o para postergarlo según consideres necesario.

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