Psic. Margarita S. Guerra Paredes.

A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos con diferentes vivencias que nos llevan a tener dolor emocional, algunos conocen este dolor a muy temprana edad; viven enfermedades desgastantes desde pequeños, muere algún miembro cercano de la familia, etc. Finalmente no importa la edad, el dolor NO SE ELIGE, el dolor llega a nuestra vida sin ser llamado, sin ser deseado o buscado.

Pero también a lo largo de nuestra vida terminamos ELIGIENDO el dolor, algunos más que otros, algunos durante más o menos tiempo. Cuando el dolor es elegido se le llama SUFRIMIENTO y es el cúmulo de decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida en relación a diferentes vivencias. Por ejemplo: Un niño vive el dolor del abandono de su padre cuando este se divorcia de su madre y decide desaparecer del mapa, esta situación no la puede elegir o no elegir este niño, le toca lidiar con eso y lo esperado es que le cause dolor. Pero cuando este niño crece y se convierte en adulto y camina por la vida pregonando con tristeza que su padre lo abandono… se convierte en sufrimiento. Es decir, es una vivencia que no ha digerido, que no ha pasado y que ha decidido que determine su vida y que lo amargue.

El sufrimiento pudiera ser conveniente para muchas personas, pues les ayuda a “justificar” su hacer o su no hacer y también podría generar lo que llaman “ganancia secundaria” por ejemplo: La persona que vive abusos por parte de su pareja y se vive quejándose de la vida que lleva y esto le acerca la compresión y apapacho de los cercanos, que le dan, le regalan, le escuchan etc. Y termina siendo una buena ganancia secundaria, le acerca muchos beneficios.

El sufrimiento es el dolor generado por recordar el dolor vivido o el dolor generado por pensar en que va a suceder algo grave que generará mucho dolor, como cuando mi hijo sabe que lo tengo que inyectar y sufre el dolor que vivirá cuando lo inyecte.
El sufrimiento con frecuencia está relacionado con no aceptar la realidad y la frustración de haber perdido el control y que las cosas no hayan pasado como “debían suceder”.
Finalmente a cada quien le toca revisar sus sufrimientos y la raíz de estos.

El sufrimiento es una vivencia sobre la que no siempre se tiene control, es decir, aunque una persona puede estar consciente de que está sufriendo por algo que pasó hace muchos años, se da cuenta de que no puede dejar de sufrir por esa vivencia, aunque lo desea y es aquí donde es importante pedir ayuda a un psicoterapeuta y si este lo considera conveniente apoyarse con un psiquiatra y trabajar de forma conjunta y esto no te convierte en una persona débil (por que pide ayuda) ni en una persona inútil porque no puede resolver su vida. Finalmente el punto es buscar vivir la vida de la mejor forma y con el menor sufrimiento posible.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”. Victor Frankl

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