EMPODERAMIENTO ¿ARTIFICIAL?
Psic. Margarita S. Guerra Paredes.

Los niños necesitan sentirse seguros de sí mismos y capaces de lograr lo que sueñan.
Respecto a esto creo que todos coincidimos. No tenemos dudas.
Pero el día de hoy quiero invitarte a que te revises y veas si eres de los papás y mamás que buscan empoderar desde la mentira.

Ejemplo: Esta una niña de cinco años acompañada de su mamá y están viendo los dibujos que hicieron todos los compañeros de su salón. La mamá ve el dibujo de su hija y le dice “wooow… tu dibujo es el mejor, eres una artista, dibujas fantástico” …y quienes están alrededor pueden observar que fue de los dibujos que mostraron menos habilidades en motricidad fina.

Es importante enfatizar que no estoy invitando a que la mamá le diga a su hija que dibuja terrible. Es solo que no necesitamos mentir para halagar. Esa mamá puede decirle a su hija “Me gustó mucho tu dibujo”, pero en esta frase ya no estará comparándolo y generándole a la niña corto circuito, pues los niños son inteligentes y comparan sus trabajos, logrando valorar las diferentes capacidades y midiéndose con los demás y si llega mamá y dice es el mejor, lo único que logra es generar un corto circuito en la niña pues lo que ve es diferente.

Estas situaciones de halagos artificiales solo logran en los niños:

– Que duden de su buen juicio al comparar sus trabajos, esta situación le generara inseguridad e incertidumbre.
– Ser deshonestos, pues así lo están aprendiendo de sus padres.
– Sentirse mejores que los demás independientemente de la realidad.
– No tener certeza de lo que deben mejorar, es decir, dificultad para discernir.

Los niños no son tontos y saben cuál trabajo es mejor y cual peor que el que ellos hicieron y si lo que escuchan de sus padres es una cadena de halagos desmesurados es muy probable que aprendan a no confiar en sus opiniones y esto merma su imagen de autoridad frente a sus hijos.
Si realmente buscas que tu hij@ sea cada vez mejor y se sienta seguro de sí mismo, confíe en ti y aprenda a auto-evaluarse, te sugiero lo siguiente:

– Felicita el esfuerzo de tu hij@.
– Pregúntale que opina de lo que hizo.
– Pregúntale, del uno al cinco… Qué nivel de esfuerzo y empeño deposito en su trabajo?.
– Que le gustaría mejorar?. En caso de que te diga que nada, no lo cuestiones, solo escuchal@ y permítele expresarse.
– Evita compararlo con otros trabajos para bien o para mal. Su trabajo y su esfuerzo es importante porque son el/ella, no porque son mejor o peor que el esfuerzo de otros compañeros.

Si te llega a preguntar tu opinión no dudes en ser honest@ pero vigila tener tacto para no lastimarlo. Por ejemplo puedes decirle, me gustó mucho los colores que usaste y creo que puedes mejorar la forma en que haces los trazos. Es decir, proporciona retroalimentación positiva y retroalimentación que le ayude a ver lo que le toca mejorar.

No tengamos miedo de que su autoestima se vea lastimada
porque hay otros dibujos mejores o porque es evidente que no se esforzó. Los niños necesitan aprender a calificarse a sí mismos, independientemente de la calificación del maestro, independientemente de nuestro amor de padres.

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