PACIENCIA, RESPETO Y AMOR CON NUESTROS ANCIANITOS… FÁCIL?

PACIENCIA, RESPETO Y AMOR CON NUESTROS ANCIANITOS… FÁCIL?
Psic. Margarita S. Guerra Paredes.

Partiendo de que TODOS SOMOS HIJOS (Frase de Mundoehijos), el día de hoy no hablaré de nuestros hijos sino de nosotros como hijos.
Son solo tres palabras, además, son nuestros ancianitos (Padres, abuelos, tíos, etc.) Si ellos son ancianos es muy probable que tú seas adulto y es probable que tengas hijos.
La verdad es que estas tres palabras suenan tan lógicas y sencillas hablando de nuestros ancianitos, pero no, no lo son. En la diaria convivencia se convierten en palabras difíciles de practicar. Aun si ya no vives con tus papas, es muy probable que las visitas se convieertan en una batalla campal, en las que observas todo lo que tu ancianit@ no hacen como “debe” de hacer, por su salud, por su bienestar, por su seguridad, por tu tranquilidad… porque TU así determinas que es lógico, todas las cosas que hace o no hace que te exasperan y terminas hablándole como regañándolo con ese tono de intolerancia; por esto y por muchas razones, tus visitas a tu ancianit@ puede terminar en dolor de cabeza para él/ella y para ti. (En otro escrito les comentaré de las necesidades emocionales y afectivas de las personas de la tercera edad).
El día de hoy te invito a que revises un punto que me parece básico, pero no simple, ni sencillo. Cuando la desesperación, la intolerancia y el fastidio anidan en ti y esto sucede con más frecuencia de lo que tú quisieras… tal vez deberías preguntarte:
¿YA PERDONASTE A TU ANCIANIT@?… Si ese anciano fue un adulto que tuvo relación contigo cuando eras niñ@, indefenso, temeroso, con necesidades. Tal vez no te dio lo que te tocaba en tu infancia (protección, amor, escucha, comprensión), tal vez te dio lo que no te correspondía (golpes, humillación, maltrato, abuso.), tal vez la forma en que te lo dio fue tan hiriente y te daño tanto, tal vez…
Lo que es cierto es que ya eres un adulto y si quieres que tu convivencia sea menos dolorosa para ambos, tendrás que buscar en la gaveta de tus emociones y tus recuerdos la forma más sana de acomodarlos y acomodarlos no significa ponerlos bajo la alfombra, implica reciclar; es decir voltear a verlos y encontrar el aprendizaje que te brindó ese sufrimiento, implica dejar de verte a ti mism@ y ver a ese adulto con limitaciones que también vivió una infancia peor de la que te ofreció a ti. Implica tocar tu dolor-resentimiento-frustración-odio-etc. y acomodarlo en un lugar productivo.
Creo que la vida nos brinda varias oportunidades para sanar nuestras vidas, una de esas es en la crianza de los hijos (los que decidieron tenerlos) y la otra es cuando nos brinda el regalo de ver envejecer a nuestros padres. En ambas situaciones llegarán recuerdos que nos ayuden o nos estorben, es nuestra responsabilidad poner esos recuerdos en un lugar que nos permita crecer como seres humanos.
Para muchos adultos ver a sus padres ancianos y vulnerables es la oportunidad consciente o inconsciente de regresarles el maltrato, humillación y abuso. Pero este es el momento de decidir si te quieres convertir en una mejor persona, acomodando las cosas en su lugar o si quieres cobrar facturas que posteriormente tendrás que pagar con culpa y remordimiento.
Trabajar en tus recuerdos, acomodar en tu corazón lo que necesites guardar y tirar a la basura lo que no sirve, seguramente te ayudará a sacar de ti la paciencia, respeto y amor que necesitas para tener una convivencia más sana. Tú te lo mereces.

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